Más allá de las redes: entre pantallas y emociones

Lic. Cassandra Jacquelin de León Andrez

El uso de las plataformas digitales se ha convertido en uno de los factores más influyentes en la vida de niños, niñas y adolescentes. Hoy en día, no solo se utilizan para comunicarse o entretenerse, sino que también influyen en la forma en que piensan, sienten y se perciben a sí mismos. Por esta razón, comprender sus implicaciones en la salud mental es uno de los principales retos para la innovación educativa.

El acceso constante a redes sociales y dispositivos móviles ha cambiado la manera en que los jóvenes interactúan con el mundo. Sin embargo, este uso no siempre está acompañado de orientación o límites claros. La falta de control parental y de regulación en el tiempo de uso del celular permite que los adolescentes estén expuestos durante largas horas a contenidos que no comprenden completamente o que pueden afectar su bienestar emocional.

Como menciona Sherry Turkle, el uso excesivo de la tecnología puede reducir la capacidad de reflexión y afectar la calidad de las relaciones humanas. Esto es especialmente importante en la adolescencia, una etapa en la que los jóvenes están construyendo su identidad.

Uno de los problemas más visibles es la influencia de las tendencias digitales. Muchos adolescentes siguen retos, modas, formas de hablar o comportamientos que ven en redes sociales, incluso cuando no les gustan o no los entienden. Lo hacen principalmente por la necesidad de pertenecer a un grupo.

De acuerdo con Erik Erikson, esta búsqueda de aceptación es una característica central del desarrollo adolescente, pero cuando depende completamente de la validación externa puede generar inseguridad y pérdida de identidad.

A esto se suma la exposición constante a una realidad distorsionada. En redes sociales es común ver vidas aparentemente perfectas: cuerpos ideales, familias felices, relaciones sin problemas y estilos de vida que parecen inalcanzables. Estas imágenes no muestran la realidad completa, pero los adolescentes tienden a compararse con ellas. Según Jean Twenge, este tipo de comparación constante está relacionado con el aumento de problemas de salud mental en jóvenes.

Entre las principales afecciones que pueden desarrollarse se encuentran:

  • Ansiedad, por la necesidad constante de aprobación social.
  • Depresión, al sentir que no cumplen con los estándares que ven en redes.
  • Baja autoestima, al compararse con imágenes irreales.
  • Trastornos de la imagen corporal, al querer alcanzar ideales físicos poco realistas.
  • Dependencia emocional, basada en “likes” y comentarios.
  • Estrés y frustración, por la presión de “ser perfectos”.
  • Problemas de sueño, debido al uso excesivo del celular.

Por ejemplo, Valeria, una estudiante de secundaria, ha comenzado a sentirse insegura con su apariencia a pesar de tener un buen desempeño académico. La constante exposición a influencers ha hecho que dude de su valor personal. Por otro lado, Diego ha cambiado su forma de hablar y comportarse para seguir tendencias, aunque no se sienta identificado con ellas, lo que ha afectado su seguridad y autenticidad.

Otro factor importante es el uso de la inteligencia artificial, que actualmente permite crear imágenes, videos y contenidos que no siempre son reales. Esto dificulta que los adolescentes distingan entre lo verdadero y lo manipulado. Desde la teoría del desarrollo cognitivo de Jean Piaget, sabemos que los jóvenes aún están desarrollando su pensamiento crítico, por lo que pueden creer fácilmente en estas representaciones y generar expectativas irreales sobre sí mismos.

Ante esta realidad, la educación enfrenta un gran desafío. Hoy en día se exige una actualización digital en las escuelas y se pide a los docentes que integren la tecnología en sus clases. Sin embargo, en muchos contextos, las instituciones no cuentan con las condiciones necesarias: no hay acceso a salas de cómputo, dispositivos suficientes, proyectores o capacitación docente en el uso adecuado de estas herramientas.

Esto genera una contradicción importante: se promueve una educación digital, pero no se brindan los recursos ni la formación necesarios para implementarla de manera efectiva y responsable. Como consecuencia, el uso de la tecnología queda muchas veces fuera del acompañamiento educativo, dejando a los estudiantes solos frente a un entorno digital complejo.

Por ello, la innovación educativa no debe centrarse únicamente en el uso de herramientas tecnológicas, sino en la formación integral de los estudiantes. Es fundamental enseñarles a cuestionar lo que ven, a regular su tiempo en pantalla y a reconocer su propio valor más allá de la aprobación social.

Asimismo, es necesario que docentes y familias trabajen juntos para establecer límites claros, fomentar el diálogo y acompañar a los adolescentes en su desarrollo emocional. Solo así será posible construir una relación más saludable con la tecnología.

En conclusión, el uso de plataformas digitales tiene un impacto directo en la salud mental de niños, niñas y adolescentes, convirtiéndose en un reto central para la educación actual. Aunque se promueve la integración de la tecnología en las aulas, la falta de recursos, infraestructura y capacitación docente limita este proceso. Esto evidencia la necesidad de replantear la innovación educativa, no solo desde lo tecnológico, sino también desde lo humano, priorizando el bienestar emocional y el desarrollo integral de los estudiantes en un mundo digitalizado.


Bibliografía

Bandura, A. (1997). Self-efficacy: The exercise of control. W. H. Freeman and Company.

Dweck, C. S. (2006). Mindset: The new psychology of success. Random House.

Erikson, E. H. (1968). Identity: Youth and crisis. W. W. Norton & Company.

Piaget, J. (1972). The psychology of the child. Basic Books.

Turkle, S. (2011). Alone together: Why we expect more from technology and less from each other. Basic Books.

Twenge, J. M. (2017). iGen: Why today’s super-connected kids are growing up less rebellious, more tolerant, less happy—and completely unprepared for adulthood. Atria Books.


Sobre CONEDUCA 1876 artículos
La "Revista Edurama” es una publicación de CONEDUCA S.C. Tiene como objetivo el que académicos de diversas áreas y de diferentes perfiles, puedan desarrollar y compartir sus diversas experiencias, convirtiéndola así en un espacio de reflexión y de interés para todos aquellos interesados de los temas actuales que atañen la educación. CONEDUCA, es una empresa mexicana dedicada a apoyar a las as Instituciones de Educación en su mejora continua y su excelencia académica. Se encuentra conformada por académicos reconocidos a nivel nacional, personal altamente comprometido. Siempre con un alto sentido ético y social, pero sobre todo lo que distingue a CONEDUCA es su competitividad a nivel nacional.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion