Desde nuestra Trinchera

En la última semana de  septiembre de 2019 se aprobaron en el Congreso de la Unión las reformas a las leyes secundarias en materia educativa y uno de los puntos más importantes es  que a partir de que el presidente, Andrés Manuel López Obrador las promulgue, “el Estado fomentará la participación activa de los educandos, madres y padres de familia o tutores, maestras y maestros, así como de los distintos actores involucrados en el proceso educativo y, en general, de todo el Sistema Educativo Nacional”.

Esto modifica el paradigma, pues  si bien ya se venía compartiendo la corresponsabilidad de algún modo, ahora es oficial que la educación no sólo recaerá en las y los docentes, sino que es una responsabilidad compartida. 

Sin embargo, es en la docencia donde se siguen concentrando los esfuerzos para desarrollar y alcanzar los aprendizajes significativos en todos los niveles educativos, por lo cual es necesario para una formación integral, el desarrollo de capacidades y competencias en cada trabajador de la educación para formar a los estudiantes no sólo en la parte memorística, sino llevarlos a pensar para que  en su adultez puedan manejar situaciones complejas de la vida cotidiana actual.

La práctica docente trascurre entre múltiples exigencias y demandas de  distinto orden, donde sigue prevaleciendo las actividades administrativas, aunque también es importante  el dominio de un área de conocimiento  y desarrollo profesional para desempeñar la actividad de mejor manera. Es ahí es necesario cuestionar las capacidades de los y las docentes, pues  el mundo actual demanda articulación de procesos de conocimiento con integración de tecnologías de la información, prácticas situadas en contextos locales y nacionales, e incluso una formación en la que se ponga como punto central la formación humana, ética y medioambiental.

El actual trabajo del docente va más allá de la simple enseñanza de conocimientos, y sitúa a las y los docentes como una figura mediadora entre contenidos del plan de estudios y aprendizajes extraescolares necesarios para sobrevivir al difícil mundo laboral y social que se avecina. En este sentido, el o la docente requieren, entre sus capacidades, una base social y cultural que lo apoyen para poder trasmitir a sus estudiantes aprendizajes indispensables a lo largo de su vida.

Ante  este difícil panorama la pregunta que surge es ¿Qué habilidades de pensamiento y estrategias de enseñanza necesita el profesor en su práctica docente?

De acuerdo con Marques (2000) “hoy en día el papel de los formadores no es tanto “enseñar” (explicar-examinar) unos conocimientos que tendrán una vigencia limitada y estarán siempre accesibles, como ayudar a los estudiantes a “aprender a aprender” de manera autónoma en esta cultura del cambio y promover su desarrollo cognitivo y personal mediante actividades críticas y aplicativas que, aprovechando la inmensa información disponible y las potentes herramientas TIC, tengan en cuenta sus características (formación centrada en el alumno) y les exijan un procesamiento activo e interdisciplinario de la información para que construyan su propio conocimiento y no se limiten a realizar una simple recepción pasiva-memorización de la información”

Entre las capacidades en la educación deben estar presentes el trabajo colaborativo, por ejemplo, el dominio de tecnologías básicas, incluyendo la enseñanza en redes sociales y plataformas LMS y una acción reflexiva permanente sobre la propia acción didáctica. 

En este cuarto número de la Revista Edurama lo dedicamos a explorar más sobre las capacidades en la enseñanza que implica que el docente esté también en constante  capacitación y formación de habilidades, destrezas y actitudes;  cognitivas, procedimentales y actitudinales,  mismos que combinados e integrados hacen al ejercicio profesional.

En este número nos dedicaremos a analizar todas las perspectivas que  puede llegar a tener un docente y las problemáticas en torno a la difícil tarea que significa   fijar conocimientos significativos, con pensamiento  crítico y considerando la llamada teoría de las inteligencias  múltiples  de Howard Gadner.

Esperemos que los diferentes artículos le guíen en este sentido y sean una luz para abrir el debate, en tiempos de una nueva reforma educativa, en la que sin duda el debate no deberá centrarse nuevamente en sí se le da preferencia o no al profesor normalista, o sí se les da plaza o no automática, creemos que la discusión debe ir más allá. Debe concentrarse en revisar, independientemente de su formación,  la vocación  y su habilidad para orientar a las y los alumnos en analizar y resolver  los diferentes problemas que se presentan en la sociedad. Hay mucho que reflexionar y esperemos que esta publicación sea sólo una “entrada” en el menú para abrir la discusión.

Le damos la bienvenida.

Referencia bibliográfica:

Pere Marqués Graells, (2000), Los docentes: funciones, roles, competencias  necesarias para la formación, Departamento de Pedagogía Apliacada, Facultad de Educación UAB, España, consultado el 25 de septiembre de 2019 en : https://www.uaa.mx/direcciones/dgdp/defaa/descargas/docentes_funciones.pdf

Mtro. Manuel Mora Terrazas

moraterrazas@gmail.com

  • Maestría en Tecnología Educativa por la Universidad Da Vinci.
  • Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UNAM
  • Miembro de Consultores en Educación – Soluciones Académicas. S.C.