Dra. Edith Jiménez Ríos
La inteligencia artificial, no es solamente una tendencia tecnológica, sino un recurso que debe usarse de manera estratégica en el sistema educativo. Es interesante observar cómo la inteligencia artificial está cada vez más presente en las actividades de docentes y estudiantes. Los estudiantes recurren a esta herramienta para buscar y procesar información; generar ideas; explorar diversos enfoques sobre un tema; elaborar trabajos académicos; mejorar la escritura y sintetizar contenidos extensos. Por su parte, los profesores la utilizan para diseñar materiales didácticos, incluir estrategias de enseñanza más estructuradas y hasta cierto punto innovadoras, que motivan a los estudiantes y promueven mayores aprendizajes.
Sin embargo, su uso y aplicaciones en contenidos curriculares y actividades escolares de alumnos y docentes, se ha vuelto una gran preocupación para las escuelas y la sociedad del conocimiento. Es por ello importante que, las instituciones educativas diseñen estrategias y reglas para que la inteligencia artificial sea utilizada en el sistema educativo.
Estamos seguros de que, si se llevan a cabo acciones dirigidas al uso responsable, adecuado conservando aspectos éticos, además de la innovación en la enseñanza y la motivación para aprender, se generará mayor confianza entre los agentes involucrados en la educación. Asimismo, se estará cumpliendo con lo que la UNESCO ha destacado “la IA tiene un gran potencial para el desarrollo tecnológico orientado a responsable los principios de equidad e inclusión” (Chao- Rebolledo & Rivera-Navarro, 2024, p. 58). En esta idea, agregaría no olvidar al ser humano, respetando su capacidad crítica natural, en relación con la diversidad de expresiones culturales. Es decir, que alumnos y docentes pueden analizar, reflexionar, editar y manipular la información que les arroja la tecnología. Es una realidad que la inteligencia llegó a las aulas para quedarse, y dicha inmersión conlleva retos y desafíos en todo el sistema educativo.
La ética y responsabilidad en el uso de la IA
El reto más importante, se expresa en dos palabras, ética y responsabilidad. Un buen número de estudiantes de educación media superior y superior se cuestionan la calidad y veracidad de la información que la herramienta les brinda, porque antes de decidir realizar tareas y trabajos, checan las fuentes y corroboran la confiabilidad de la información, sobre todo cuando la formación académica implica la construcción de competencias profesionales. Otros estudiantes realizan la totalidad de las tareas con la IA; es algo que se identifica fácilmente −comenta una profesora en la licenciatura en medicina− “el trabajo está bien hecho, en cuanto a redacción, citación, es profesional, pero cuando se pide a los estudiantes que expliquen y compartan el contenido; simplemente no pueden hacerlo”.
Asumir la responsabilidad del uso de la inteligencia artificial por docentes y estudiantes, implica reconocer que la tecnología no tiene todas las respuestas, pero el ser humano tiene la capacidad crítica para tomar una decisión con base en la formación, experiencia y conocimiento del tema. El dilema está en pensar o permitir no pensar. Los docentes señalan que no pueden prohibir el uso de las aplicaciones de la inteligencia artificial en las aulas y para las tareas académicas; además, suelen estar dispuestos a fomentar que los estudiantes analicen el contenido y la información que la IA les ofrece. Por otra parte, si se trata de hacer presentaciones de temas, organizar información, búsqueda de datos, transcripciones de audio y video, la IA tiene ventajas y beneficios sobre su uso; lo cual no compromete el desarrollo del pensamiento crítico.
Renovarse o morir: utilizar la inteligencia artificial
En los docentes de los diversos niveles educativos, la inteligencia artificial llegó para quedarse y es necesario verla como una oportunidad de innovar en los cursos, en la forma de brindar el conocimiento, con recursos más atractivos y explicativos para el estudiantado. Mientras que las infancias y adolescencias cada vez utilizan menos el lápiz y papel, dado que están más tecnologizados; para los profesores la IA y sus múltiples aplicaciones, representa un desafío, pues muchos de ellos muestran resistencia, miedo y dudas ante una tecnología que es necesario e importante aprender a utilizarla. Renovarse o morir, es lo que prescribe la inmersión de la IA en el proceso educativo; pero con la convicción de que ningún tipo de tecnología sustituirá la enseñanza y el aprendizaje.
Si los docentes decidimos incluir la IA y sus diferentes aplicaciones; se hace necesaria la capacitación, dedicar tiempo, espacio y desarrollar actitud para poder dejar miedos, dudas y resistencias; darle el beneficio de la duda es la clave; lo cual implica analizar, reflexionar, desarrollar la creatividad, o transformar creencias, ideas y formas de enseñanza. Como docentes sería extraordinario atrevernos a experimentar las bondades y recursos que brinda, pero siempre con ética, conocimiento y responsabilidad compartida. En esta era digital, el papel del docente no se desdibuja, se fortalece, se potencializa. La IA es y debe ser, el nicho conveniente que permitirá al profesor ser diseñador, además de tutor, mentor o facilitador, de experiencias de aprendizaje significativas; aquellas que motivan a niños y jóvenes a seguir aprendiendo.
Tal vez pensamos que la IA es solo una técnica que basta con aprender a utilizarla; es mucho más que eso, es una verdadera oportunidad para reflexionar, replantearnos el papel de innovadores, diseñadores, gestores y profesionales de la docencia. Es verdad, que las herramientas tecnológicas nos pueden ofrecer recursos atractivos, reducir el tiempo de planificación, facilitar las clases, motivar a los estudiantes; aspectos que van de la mano de la pedagogía que profesoras y profesores saben y aplican en las aulas escolares. Por lo tanto, debemos ver a la IA como un aliado académico y como reto educativo, pero con autocrítica, vocación, y con la certeza que nos ayudará a fortalecer las competencias docentes para una mejor enseñanza y aprendizaje.
Referencias
Chao-Rebolledo, C., & Rivera-Navarro, M. Á. (2024). Usos y percepciones de herramientas de inteligencia artificial en la educación superior en México. Revista Iberoamericana de Educación, 95(1), 57–72. https://doi.org/10.35362/rie9516259

Dejar una contestacion
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.