Dra. Karla de Lourdes Alvarado Sanchéz
Dr. Omar Enrique Azcorra Osalde
En la actualidad la Inteligencia Artificial permea prácticamente en varios ámbitos que están transformando numerosos aspectos de nuestra vida cotidiana incluyendo a la educación.
Según la UNESCO la IA puede transformar profundamente el sector educativo, desde la gestión hasta las metodologías de enseñanza, siempre que se utilice de manera responsable y ética.
Por tanto, la implementación de la IA como parte de una modernización curricular, implica reconsiderar las prácticas pedagógicas y los paradigmas educativos. Si bien en estos tiempos existe la urgente necesidad de incorporarla en nuestra praxis dada la transformación en la forma de enseñar y de aprender, aún prevalece el dilema sobre si su uso es un disruptor de inteligencia que evita potencializar el funcionamiento intelectual.
La realidad es que sabemos que en la secundaria y el bachillerato los estudiantes ya conocen y tienen acceso a estas herramientas de IA, de las que están haciendo uso inapropiado para redactar ensayos, resolver tareas y ecuaciones, etc. sin que ellos realicen el proceso cognitivo que favorezca su aprendizaje y el desarrollo de habilidades esenciales.
La IA como aliada en el aula
En este contexto lo que verdaderamente representa un gran reto en el rediseño curricular, es analizar las diferentes propuestas en la que puede ser aplicada en el ámbito educativo y cómo esta tecnología puede ser implementada para mejorar la educación de una forma equitativa, efectiva e inclusiva; permitiendo transformar los procesos de enseñanza-aprendizaje, con garantía de la creación de ambientes de aprendizaje interactivos, dinámicos, eficientes y personalizados. Destacando que para lograrlo es indispensable realizar los primeros cambios en el enfoque pedagógico, dando atención prioritaria a los factores que son causa de abandono, deserción escolar, rezago educativo, y altos índices de reprobación en todos los niveles y modalidades educativas.
La IA puede transformar la educación mediante herramientas avanzadas para la gestión del aprendizaje, la evaluación y la retroalimentación, facilitando la adecuación del contenido a las exigencias particulares de cada estudiante; razón por la que esta tecnología está jugando un rol esencial para enfrentar la crisis actual en el aprendizaje, resultando ser un catalizador que redefine la educación y contribuye a la personalización de los planes de estudio; posibilitando a los docentes enriquecer su práctica, empezando por la renovación de sus métodos de enseñanza, la reelaboración de estrategias didácticas, mediante el acceso a simuladores, laboratorios virtuales, tutoriales y plataformas de aprendizaje.
Del mismo modo, nos presenta una manera de alinear la evaluación hacia una forma más auténtica, innovadora y procesual, permitiendo realizar un seguimiento en tiempo real del rendimiento escolar que ayuda a identificar los contenidos que los estudiantes necesitan fortalecer, lo cual favorece la inclusión, estilos de aprendizaje individuales, el pensamiento crítico y la resolución de problemas reales, asegurando que los estudiantes puedan encausar su aprendizaje hacia el logro de sus metas académicas y dotarlos de las herramientas necesarias para desenvolverse en una sociedad más digital.
La IA como impulsora de la autonomía cognitiva.
El nuevo currículo debe formar ciudadanos capaces de tener un uso responsable con la IA, por lo que es indispensable incorporar tanto la ética como la alfabetización digital de forma transversal para dejar de ver a la IA como el enemigo que facilita el plagio y entender que el objetivo principal de su uso debe potenciar sus habilidades metacognitivas, fomentando en los alumnos la reflexión sobre la importancia de cuestionar y verificar la veracidad de los datos y el desarrollo del pensamiento crítico que favorecen aprendizajes significativos del programa de estudios de la materia que cada docente imparte.
En la era de la inteligencia artificial, el verdadero desafío educativo no consiste en incorporar nuevas tecnologías sino en preservar el sentido humano en la enseñanza. En estos tiempos el maestro es que le da rostro humano a la educación en la era digital
No queda menor duda de que la tecnología amplía oportunidades, optimiza procesos y ayuda a desbloquear el potencial completo del aprendizaje, pero el vínculo entre el docente y el estudiante sigue siendo el motor del proceso educativo.
Potenciar la labor docente con la implementación de la IA
El verdadero desafío no solo consiste en incorporar la inteligencia artificial, sino en preservar el sentido humano en la enseñanza; el maestro debe seguir siendo el pilar que le da rostro humano a la educación, de tal forma que en nuestra aula deberá siempre existir el equilibrio entra la innovación y el humanismo, donde la inteligencia artificial sea un apoyo y no un reemplazo del educador.

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