La Educación. Crononauta: Un prólogo para pensar la educación y sus escenarios desde el presente.

Mtro. Eduardo Hernández de la Rosa

Al pensar la educación no puedo dejar de imaginar sus potencialidades, aún recuerdo cuando estudiaba el “ejercicio del poder” desde las ciencias sociales, cuándo una investigadora me dijo: “pues si estudias el poder, debes estudiar la educación”. Al principio pensé que no estaba entendiendo mi necesidad de estudio, sin embargo, en un instante me di cuenta de que la educación era justo un punto de referencia para pensar el poder, desde entonces vi con mayor claridad a la educación y, por tanto, hoy sé que el ejercicio del poder, genera cambios sustantivos en el futuro, así que la educación es praxis prospectiva.

Está praxis prospectiva es debido a que educación tiene dentro de sí, la posibilidad de transformar a las sociedades al mismo tiempo que imagina o dibuja su futuro. Al respecto, en un interesante artículo Ana Lidia Martínez Martínez, construía una explicación muy ad hoc de este texto, “Disoñando la educación pública”, pues justamente es hablar de la unión de la praxis política y prospectiva, esto es diseñar implica imaginar, soñar y, por lo tanto, la educación sigue siendo una praxis del presente enfocada al futuro. En esta tónica decía Freire que educar, es un acto político, porque nos permite tomar una posición concreta frente a nuestras sociedades, nos otorga la posibilidad de la consciencia, a través del aprendizaje, del ejercicio de reflexión que nos lleve a ser conscientes de nuestras posibilidades, de los escenarios, es aquí, que lo prospectivo es totalmente simbiótico de lo político, preguntarse ¿Cómo poder tener una acción sin utopía? ¿Cómo tener un sueño, sin el soñador? Es además de necesario y un punto de conciencia, pues como vemos todo es parte de un todo, ya Eduardo Galeano nos clarifica que la utopía es necesaria para dotar de rumbo, de esperanza de un horizonte que nos permita seguir y, por tanto, la utopía nos ayuda a crear escenarios.

En este sentido, pensar la educación como un ejercicio de prospección es relevante especialmente en un contexto donde el cambio es parte de la cotidianidad, la pregunta obligada es ¿Cuáles son los escenarios para la educación? Sin duda alguna responder a esta pregunta implica pensar en el contexto actual, un contexto de cambio, pero ¿La educación está cambiando?, basta pensar en los fenómenos sociales más comunes, por ejemplo, si comparamos una fotografía del conclave en la plaza de San Pedro en 2005 y otra en 2013 podremos darnos cuenta de que hay cambios significativos, siendo el principal y más notorio cambio la forma de percibir la realidad. 


Fuente: John Gruber (2013) Fascinating before/after comparison of St. Peter’s Square in 2005 vs. https://daringfireball.net/linked/2013/03/14/photography

No obstante, al comparar los procesos educacionales, sin duda tenemos una reflexión importante que hacer, pues los escenarios, aunque diversos y con un arco temporal mayor, no parecen haber cambiado lo suficiente, esto se puede observar en la siguiente comparativa, donde tenemos un espacio de clases en el porfiriato por un lado y un espacio actual por el otro.

Fuente: Recuperada de Norman Alfaro (2017) en
https://hem-claudia.academia.iteso.mx/2017/04/04/modelo-educativo-durante-el-porfirito/
Fuente: Recuperada de El Sol de San Luis, 2019 en https://www.elsoldesanluis.com.mx/local/soledad/salen-de-vacaciones-alumnos-de-educacion-basica-en-soledad-3858472.html

Es entonces que pensar en términos prospectivos nos debe llevar a preguntarnos, ¿cuáles la razón por la que los cambios no se han dado de manera concreta en la educación? ¿Acaso los procesos de formación de nuevas generaciones no requieren el uso de la tecnología de su tiempo? Nuevamente no hay una sola respuesta, sin embargo, podemos proponer la siguiente cuestión, los profesores forman con paradigmas del pasado, difícilmente del presente y por supuesto raramente en función del futuro, algo paradójico si consideramos que la educación es como comentamos prospectiva, no olvidemos el principio Durkeniano que dice que la educación se da para que las nuevas generaciones puedan incluirse dentro de las sociedades, luego entonces, ¿acaso el uso de la tecnología debería ser un privilegio para los adultos?. Parece ser que el problema principal estriba en pensar nuestra realidad de forma estática o como si ésta fuera independiente de la educación, lo cual entonces implica revisar el Modelo Educativo y consecuentemente el curriculum (Ver cuadro 1).

En el cuadro anterior, podemos advertir que, pese a que la realidad nos exige un dinamismo, la educación parece avanzar a un ritmo un tanto distinto, no obstante, el proceso no acabaría bajo la lógica de las recomendaciones en el curriculum, por lo que la importancia estriba en la constante lectura del futuro desde la praxis educativa en los espacios de formación.

El docente toma un papel importante en la lectura del futuro, pues su praxis es realmente la que implica la trascendencia vis a vis con nuestras generaciones, aún en un momento de tecnología el papel creativo del ser humano es fundamental, aún ésta depende de nuestra interacción, no hay producción digital sin la creatividad del creador, no hay patentes sin el genio innovador, no hay negocio sin la pasión del emprendedor, por lo que no hay formación sin el amor del educador. Por lo que la inclusión tecnológica en los espacios formativos se convierte en una necesidad dentro de sociedades que buscan cerrar las brechas entre épocas tan distantes en la educación, como lo es el porfiriato y el 2020.

De la mano con las generaciones, lo cual ya implica un reto, los escenarios que marca el estudio prospectivo de la educación, nos indican la necesidad de mirar a la educación-tecnología, como un proceso intrínseco de la necesidad de cambio, ello se debe a que las tecnologías como las redes 5G, impresoras 3D, robótica, programación, realidad aumentada, virtual e híbrida, computadoras cuánticas, inteligencia artificial y el blockchain, así como la hiperconectividad, son solo algunos de los procesos que en este nuevo ciclo pueden desarrollarse y que implicarán que los docentes estén cualificados para su dominio, ello, ante la necesidad apremiante de formar ciudadanos orientados a la solución de necesidades de nuestra nación.

La propuesta de ser un Crononauta no solo radica en pensar la educación desde una perspectiva prospectiva, pues no solo se trata de viajar al pasado, sino hacia el futuro, haciendo en el presente las lecturas necesarias para la acción, así como reconocer el papel político y del ejercicio del poder que puede desarrollarse en la educación, implica un diálogo constante con las señales del presente para el futuro, omitirlas implicará graves estancamientos o por el contrario, muchos sueños sin el soñador. Sabemos de la heterogeneidad, sabemos reconocer las complicaciones que vienen más adelante, no obstante, omitir el presente es condenar el futuro, por lo que estar atento a las señales de nuestra realidad nos ayudará a atender las necesidades para hacer un verdadero cambio en la educación, un cambio tan evidente como el de plaza Sn. Pedro, pero tan profunda como para contribuir cambiando vidas, por medio de la educación.

Son muchas las generaciones que convergen con nosotros, la realidad educativa es igualmente heterogénea, algunos con el reloj de arena, otros con el smartwatch, y vendrán más, el reto es aceptar la divergencia de pensamientos, incluirlos en el uso y aceptación de nuestra naturaleza técnica para lograr cambios sustantivos, aunque aprender requiere los mismos procesos cognitivos y químicos en nuestro encéfalo, realmente, las formas de aprender han cambiado, porque nuestras generaciones cambian y seguirán haciendo, al igual que Heráclito, nosotros pensamos hoy, después de más de 2000 años, que lo único que perdura es el cambio.

La Educación siempre será la clave para lograr cambios trascendentes, pensarla desde la utopía nos ayudará a disoñarla, pensarla en el presente nos ayudará a crearla, ambos procesos son parte de nuestra realidad. La educación siempre será prospectiva, su naturaleza ésta en el cambio, en el aprendizaje, discutir y reflexionar sobre su necesidad de trascendencia, solo es el primer paso, pues educar es también dotarle a las personas de consciencia de su “ejercicio de poder” en el presente, el resto, deberá hacerse día a día desde nuestras pequeñas máquinas del tiempo, nuestras escuelas, centros, colegios, universidades, institutos. La próxima vez que miremos una fotografía de la educación en dos épocas, realmente podremos ver su evolución, sus cambios y, por tanto, las formas de aprender y vivir de la época. Espero que este menesteroso texto motive al dialogo y a la reflexión.

Saludos mis colegas educadores desde el pasado a uno de tantos escenarios de su presente.

Mtro. Eduardo Hernández de la Rosa.

eduardo.hernandez@soyuo.mx

  • Maestro en Políticas Públicas para el Desarrollo Social y la Gestión Educativa.
  • Maestro en Análisis Regional por el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias Sobre Desarrollo Regional (CIISDER).
  • Licenciado en Ciencias de la Educación en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, graduándose con mención honorífica.

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