El financiamiento en la educación mexicana.

Mtro. Diego Isidro Díaz Pérez.

El financiamiento en el sector educativo es precario por falta de organización y corrupción por parte de las autoridades de este país. En las últimas décadas se ha destinado más inversión para asegurar que la educación básica sea para todos en México, sin embargo, es evidente que todavía estamos lejos de conseguirlo, ya no digamos de los otros niveles educativos como son la educación media superior y superior, que parecen no existir.

Al no poder asegurar la educación mínima para todos, el Estado muestra su falta de perspectiva y comprensión de la importancia de la educación como medio de desarrollo social y económico, si bien, no es el único factor para el desarrollo de un país, sí es una pieza fundamental y esto parece no quedar claro para las instituciones gubernamentales. 

La falta de asignación de los recursos, así como la mala gestión, hacen que las escuelas de educación básica pública se encuentren en condiciones precarias ya que cuentan con pocos insumos, el mobiliario es insuficiente y, sobre todo, no hay profesores, la asignación de horas o plazas pueden tardar hasta un ciclo escolar, lo cual deja desprotegidos a cientos de niños anualmente. Hablando de los docentes, una de las condiciones que atraviesan en este mismo sector es la falta de pago, debido a que en varios casos pueden llegar hasta con un año de atraso, lo cual hace evidente la precariedad de las condiciones laborales.

Este tipo de situaciones y la falta de interés de nuestras autoridades dan poca claridad en la distribución de recursos públicos, por tanto, no podemos apelar a la calidad de la educación si no se tienen las condiciones mínimas necesarias para dar una clase.

Por otra parte, el financiamiento en la educación superior se encuentra en situaciones similares, faltan recursos para mejorar las condiciones de las universidades públicas, y en varios casos las plazas que se ofertan son insuficientes para los candidatos que se postulan.

Así pues, recientemente se han reducido las becas que se otorgan mediante el Conacyt para estudiar posgrados a nivel nacional e internacional en universidades, en varios casos se han quitado estos estímulos para universidades privadas, aunque se puede llegar a entender que en varios casos los recursos se empleaban de mala manera, no se puede quitar el escaso dinero del cual depende lo poco que se hace de investigación en este país, con este tipo de acciones pareciera que se le quita valor e importancia a la educación privada de México la cual sirve para solventar los carencias de nuestra educación pública en cualquier nivel.

Este tipo de decisiones que se toman desde “arriba” dejan en una posición delicada y vulnerable a lo poco que se han construido de investigación. 

Teniendo en cuenta estas realidades, es indispensable en reorganizar y esclarecer los procesos de distribución económica en los diferentes niveles educativos, se tiene que destinar más dinero a las familias que se encuentran en condiciones precarias, la verdad es que dudo que una ayuda anual de mil pesos sea suficiente para asegurar la culminación de los estudios de los jóvenes, por otro lado, es menester de las autoridades educativas erradicar los procesos burocráticos que implica solicitar una beca o un apoyo, son tantos los requisitos que se piden que en muchos casos esto desalienta a los jóvenes que quieran seguir estudiando.

Recibir financiamiento por parte del Estado para seguir estudiando debería ser una opción que cualquier ciudadano pudiera optar y lamentablemente no es así. 

Mtro. Diego Isidro Díaz Pérez.

diegodiaz.pz@gmail.com

  • Maestría en letras por parte de la Universidad de Granada.
  • Licenciado en comunicación y filosofía por la UNIVA (con mención honorífica).

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