Pensamiento crítico en la educación

Mtro. Diego Isidro Díaz Pérez

El desarrollo del pensamiento crítico es uno de los objetivos educativos más importantes de los centros de enseñanza. Esto implica un reto para docentes y directivos ya que la adquisición de la autonomía intelectual implica cambiar la visión de la educación, así como la manera de crear conocimiento

El pensamiento crítico busca trascender más allá de las aulas, es decir, se interesa en que la educación pueda transformar las vidas de los estudiantes y tenga una aplicación en la vida de los mismos para que, por medio de ella se resuelvan problemas en un contexto en particular.

Las teorías educativas, así como los modelos propuestos durante los últimos años se interesan cada vez más por el desarrollo del pensamiento lógico, creativo, ordenado y coherente para la toma de decisiones, es decir, apuestan al desarrollo de destrezas que van más allá de la transmisión del conocimiento por sí mismo.

Sin embargo, todavía en muchas ocasiones se ha dejado de dar énfasis en este aspecto de la educación, pareciera que en ciertos casos se ha olvidado, se habla de cambio en la educación, pero en la implementación es cuando queda incompleto el proceso de trasformación pedagógica ya que una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace.

El desarrollo del pensamiento crítico en las nuevas generaciones tiene un actor principal, el docente, sin él es imposible comenzar el desarrollo de las destrezas que se pretenden inculcar en los alumnos. Por lo tanto, es de vital importancia su capacitación y su interés por modificar sus prácticas dentro de las aulas, como por ejemplo, buscar que el alumno cree e imite aquello que se enseña sin cuestionar, pensar que el alumno no tiene ningún conocimiento acerca de lo que se ve en las clases o bien, partir de las necesidades que el docente piensa deberían de ser y no las del alumno.

Si el profesor no es capaz de desarrollar y cambiar su visión de la educación será complicado transmitir esto en el aula a sus pupilos, asimismo, esto también implica un cambio de la organización y visión por parte de los directivos para impulsar y dar seguimiento a estos planteamientos.

Por tanto, uno de los desafíos para el docente será generar necesidades en los estudiantes, teniendo en cuenta su contexto, es decir, es importante, pensar a la educación como una herramienta transformadora de realidades que tiene una aplicación en acciones observables que impactan de manera positiva en el entorno de todos. Al mismo tiempo, otro de los objetivos será resolver una de las preguntas más comunes de los alumnos ¿Para qué me sirve esto que me están enseñando?

Los planteamientos de las clases deberán estar enfocados en varios aspectos tales como: cuestionar, interacción social, elaborar juicios argumentados, crear definiciones propias, así como observar la realidad desde diferentes visiones.

La práctica docente dentro del aula tendrá como puntos principales el despertar la curiosidad de los alumnos, se deberán buscar espacios para cuestionar y discutir acerca de la realidad, así pues, el profesor deberá tener una actitud abierta y propositiva para impulsar los cambios en las escuelas. Si bien, esta implementación representa algunas dificultades para los docentes y directivos, como la apatía y desgano por parte de algunos miembros de las comunidades educativas, es aquí cuando el empeño, la dedicación y la persistencia de los mismos pueden cambiar el rumbo de la educación.

Para buscar el desarrollo del pensamiento crítico es importante que los docentes conozcan a sus alumnos desde diferentes aspectos como sus creencias, su entorno, sus sentimientos y visión de la vida, considero que es aquí cuando los docentes, sin importar el nivel donde impartan clases, tienen que percibirse más allá de ser expertos en su materia como formadores de los próximos ciudadanos que llevarán las riendas de diferentes ámbitos de la vida social de un país.

Enfocar la educación en el desarrollo del pensamiento crítico implica centrarnos en el desarrollo de habilidades y no en la trasmisión del conocimiento, es comprender que lo que se estudie en el aula debe tener una aplicación para la resolución de problemas de la vida enfocados a un bien común. Esto implica que los sistemas de evaluación tradicionales se deben modificar para que se adapten a las necesidades que se van generando en las aulas.

Bajo estas ideas, se busca el desarrollo personal, humano y social de los alumnos, es decir se busca una educación integral, por lo cual, el tiempo que los estudiantes pasen en la escuela deberá servir para simular la realidad, desarrollar la capacidad de tomar decisiones y cuestionar la vida en sociedad.

 Así pues, el desarrollo de habilidades como reflexionar, argumentar y analizar ayudarán a romper los paradigmas de los colectivos para derrocar prejuicios y estereotipos arraigados, lo cual llevará a comprender la diversidad sexual, cultural, étnica, lingüística, erradicar la desigualdad de género, aceptar a los migrantes, así como pensar en las personas con capacidades diferentes, en consecuencia, esto llevará a aceptar que se vive en una sociedad plural donde todos tienen cabida.

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