Pensamiento crítico en la Educación Superior

Mtro. Mario Humberto Olmos Zarate

¿Un verdadero desafío?

En caso afirmativo al cuestionamiento, surgen aún más preguntas, sin embargo vale la pena recalar sobre lo complejo de este tema teniendo en cuenta la multiplicidad de factores en torno a ello.

El pensamiento critico forma parte de los retos de la educación del siglo XXI, pues así lo señalan declaraciones expresadas en distintas mesas de diálogo multinacionales desde hace ya muchos años, de igual manera es una competencia en Europa y América que requiere el nuevo egresado para hacerle frente a la solución de nuevos problemas en todos los ámbitos de su desarrollo y crecimiento profesional. El pensamiento creativo no es, en este momento una nueva competencia que deben poseer los egresados, siempre la ha sido, en todo caso ahora nos apetece que toma mayor relevancia, y desde la educación superior, nos ocupa abordarlo y atenderlo en su máxima expresión.

En las Instituciones de Educación Superior de México se hace el esfuerzo por abordarlo por medio del modelo educativo como referente principal y se señala como elemento fundamental del perfil de nuestros egresados y de nuestros académicos, pero, ¿Cuán tan armónicos son nuestros programas educativos en su diseño con respecto del modelo educativo de manera tal que en verdad se impulsa el pensamiento crítico? ¿son útiles y apropiados los procesos de aprendizaje para la adquisición de esta competencia? ¿Son relevantes y de impacto en los estudiantes los resultados de las evaluaciones en términos de esta habilidad en los profesores?  Sin duda el tema si se está abordando, pero ¿en verdad se está atendiendo? Estas y más preguntas quedan para resolver.

Por otro lado, el uso de las tic´s y todos los ambientes cibernéticos que rodean a los estudiantes suelen ser una herramienta que, bien empleada, aporta al desarrollo de esta competencia pero dada la experiencia en las aulas también se convierte en un distractor poderoso por la cantidad de información que se puede obtener, ya sea ésta veraz o apócrifa. El volumen de la información, su selección y análisis para la toma de decisiones de valor suponen habilidades adicionales y complementarias a desarrollar por los estudiantes. El núcleo académico no solo se enfrenta con la problemática que tienen los estudiantes para administrar tanta información, también, dada la brecha generacional entre unos y otros, resulta colosal el esfuerzo por parte de los académicos por adecuarse a la manera en que los estudiantes están aprendiendo y entonces estar en sintonía todos los involucrados en el proceso formativo.

Con respecto al contexto intramuros, las tendencias laborales de hoy en día y las del futuro dictan ruta en las universidades sobre las habilidades a poseer por los estudiantes y egresados, pues la transfronterización de la educación y las modalidades de empleabilidad ubica a ambos actores en una situación de alta competencia con respecto de sus pares. El mercado laboral público y privado requiere que los involucrados en la toma de decisiones en cada nivel jerárquico de las organizaciones cuenten con la capacidad de discernir sobre la mejor opción para resolver, proponer, aplicar y analizar las estrategias y acciones que conlleven a resolver de manera innovadora y creativa el desarrollo de las organizaciones con base en la reflexión analítica, profunda y consensuada.

Sin duda los múltiples problemas por resolver en nuestras sociedades demandan profesionales capaces de enfrentar y atender cada una de las situaciones apremiantes que se presentan, de manera tal que no quede duda que los esfuerzos en las universidades rinden frutos y cumple con el propósito y fin por las que fueron creadas.

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