La Nueva Escuela Mexicana: ¿Cambio de Ruta?

Mtro. Eduardo Hernández de la Rosa

Introducción

A partir del nuevo sexenio mucho se ha dicho sobre la educación, sobre sus dolencias, sus necesidades y sus acciones, en este breve compendio de palabrejas, mi finalidad es compartir lo que mis deformaciones perciben, así sea la ruta que veo o el cambio que siento, pero mi finalidad estará completa solo con la discusión, con las dudas y las discusiones que generen mis menesterosas palabras. Pensar así en la Educación de México, es pensar en sus nuevas propuestas, en aquellas que se llaman así como la “novedad” como aquello que aparece de una forma deseada, casi teutónica, pero propia, de “casa”. La Nueva Escuela Mexicana, no solo constriñe el sentir del gobierno mexicano en turno, sino que busca expresar en un sentido melancólico la identidad de México, su trayectoria pero sobre todo, su pequeño espacio “la Escuela”, así, se inicia una discusión no acabada sobre ella, sobre lo que se sabe y como sabe, por lo que no es de extrañar que al leerlo, encuentres otros sabores de los que yo describo y más bien espero que los compartas. Hablemos pues de la NEM y otras cosas.

La Nueva Escuela Mexicana

El camino no se acaba, dice una canción conocida. La Nueva Escuela Mexicana aparece como una estrategia que busca impulsar a la educación, por supuesto aparece como es de costumbre, como una fórmula “nueva” de hacer diferente algo que no traigo contentos a todos, particularmente, se espera que en esta nueva fórmula, haya una verdadera transformación de la educación en México.

Por supuesto, la especulación está presente, pues en un escenario de cambio, la incertidumbre se convierte en ingrediente clave para pensar la realidad. Al fin, en este sexenio existe la melancolía de aquellas épocas en las que México se consolidaba por diferentes expresiones, entre ellas, la loable y honorifica Escuela Rural Mexicana, que serviría de inspiración a muchas naciones por los criterios axiológicos que parecían desarrollarse bajo un espíritu apasionado del cambio y la transformación.

Hoy la propuesta sobre una Nueva Escuela Mexicana no solo deja la inquietud de los buenos catadores teóricos, críticos y militantes, sino que además constriñe este misticismo que parece seducir en la ideología de una “utopía real”, por supuesto, las misiones que parecen desarrollarse en la NEM se acercan a un modelo que buscará la construcción o reconstrucción de una identidad al valorar el trabajo pedagógico de los docentes, enfatizar el papel que tiene su acompañamiento y por supuesto iniciar con una serie de mecanismos que nos lleven al buen gobierno de una propuesta viva.

En este sentido, pensar la educación como un ente estático puede ser uno de los grandes puntos a trabajar por quienes operen el desarrollo de la propuesta de la NEM, ello en tanto, se debe puntualizar si hay cambios en el modelo de docencia, la profundidad en esta parte, contribuirá al desarrollo de un método de formación mucho más efectivo y contundente. De la mano con ello, quienes participan en el gobierno federal, deben tener muy claro que no solo se trata de estrategia, sino de táctica y operación, pues el papel fundamental en el desarrollo de estas propuestas, no se centra en el quehacer teórico, sino en lo metodológico y operativo, pues llevar una propuesta como Modelo Educativo con todo lo que incluye, debe mirarse como un desafío muy exacto, sin tantos cabos sueltos y más bien todo o casi todo atado, el gran problema de esto es la cobertura, su comunicación y consecuentemente todo lo necesario para su operación.

En el gobierno de Obrador, la Educación debe ser en todo momento punto de convergencia de una nueva forma de pensar, lejos de la exclusión y cerca de la inclusión, en el centro de la justicia y fuera de los círculos de corrupción, en la escena de la democracia y la equidad pero teniendo claridad sobre los resultados, la “cascada” de estos resultados y los efectos en las nuevas y presentes generaciones.

La NEM debe ser lo suficiente innovadora como para atender las necesidades del presente y las del futuro, de cara a pensar en que la NEM no sea una ocurrencia dentro de un sexenio, sino un modelo viable, necesario y duradero para dar continuidad aún en sexenios con lógicas distintas.

Un cambio de ruta es posible, siempre y cuando se tenga claridad del rumbo, no solo en términos filosóficos, sino en términos teóricos, metodológicos y operativos, en esto, siempre se debe pensar que no solo existe un solo México, sino que cada entidad mantiene dentro de sí un cúmulo de realidades y con ello de necesidades, no se debe olvidar que los grupos vulnerables deben ser incluidos, que el papel de la educación compesatoria tiene presencia y que sus resultados deben servir de ejemplo sobre la voluntad.

Se debe considerar los agentes políticos y saber distinguir entre lo discursivo y lo realmente necesario, con las serie de acciones que se desarrollan desde el programa “La Escuela es Nuestra” hasta la promoción de la convivencia familiar, de la educación física y el fortalecimiento de la formación cívica y ética, serán acciones que permiten madrugar al Gobierno Federal, no obstante, hay que tener presente que “no por madrugar amanece más temprano”.

Se están reuniendo los ingredientes del pastel, no olvidemos que la NEM es solo una parte de la Educación, es importantísimo rescatar que el papel es integral, integrado e integrador, es decir, no solo es la NEM, sino la Educación Media Superior, Superior y Posgrado, son las expresiones de una educación (escolarizada, mixta, virtual), son las intensidades de la educación (compensatoria) es por ello, que pensar en la NEM, es solo una acción necesaria de una necesidad, no es solo arte birlibirloque, sino menester de quienes somos los amantes de la educación, de quienes velamos por nuestros seres, hijos, hermanos, amigos, conocidos, sino es responsabilidad, es acción, es praxis de todos aquellos que como ciudadanos debemos estar atentos de los cambios, pues el mandatario, es como dicen, el que hace los mandados al pueblo.

A manera de continuidad

¿Quién puede gobernar mejor que nuestro presidente? ¿Quién es el caudillo? ¿Quién tiene el plan para lograr la trascendencia de México y sus heterogeneidades? ¿Quién le entra al ruedo? Por supuesto, antes de responder a estas preguntas, miremos con humildad y consciencia, la realidad es que la tarea del gobierno no es fácil, -no justifico, ni tampoco maximizo- sino más bien, entiendo que el saco nos quede grande o chico, pues el saco fue hecho como se dio a entender, por una serie de conflictos entre los grandes héroes patrios, sus necesidades no fueron dimensionadas sino en la cotidianidad, en el dolor de la pobreza y en la crueldad de la indiferencia, por supuesto México tiene remiendos, tiene temas por cerrar, los miembros del gobierno en turno deben como prioridad encontrar los hilachos que mejor puedan reparar, enmendar o hasta rebajar, pero el saco seguirá siendo ajeno, por más que pasemos años con él, o por más que lo ajustemos, avancemos con claridad, inclusión y seriedad, no perdamos el suelo, el consenso también es amigo de los tiranos.

Invitemos a los amigos, hermanos, conocidos a que estemos pendientes, que actuemos conforme nuestras responsabilidades, que la tierra no se labra con mirar las estrellas, pero tampoco se logra sin descansar en ellas.

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