La inclusión en la educación

Mtro. Diego Isidro Díaz Pérez

Cuando se habla de inclusión en la educación es indispensable voltear a ver las condiciones sociales de cada espacio donde se desarrolla un centro educativo para comprender de mejor manera los contextos sociales y culturales. Ya que los problemas que se viven en las aulas respecto a este tema son un reflejo de las condiciones sociales en las que se viven.

Durante mucho tiempo los modelos educativos comprendieron la inclusión casi exclusivamente a las personas con capacidades diferentes o necesidades espaciales, si bien, esto abrió la puerta para pensar en ellos y comenzar a integrarlos a las dinámicas estudiantiles, actualmente la inclusión abarca más aspectos que se deben tomar en cuenta.

Así pues, la inclusión y la equidad apoyan a fomentar el acceso y la participación de las personas que han estado ausentes durante mucho tiempo, es decir, es reconocer la importancia de todos para construir una sociedad plural. En la actualidad hablar de equidad en las escuelas, no sólo se trata de hablar de personas con discapacidad, tiene que ver también en cómo se puede integrar a los inmigrantes, indígenas, respetar todas las orientaciones sexuales, entre otros aspectos.

La equidad en la educación entonces, debe tener como base que la educación es un derecho universal, por tanto, se tiene que sustentar en la justicia, la tolerancia y la aceptación de las diferentes maneras de comprender y vivir la realidad. Debe servir como medio para ayudar a los alumnos a entender las diferentes maneras de pensar, creer y actuar, por lo cual, servirá para valorar a los individuos y brindar las mismas oportunidades.

Dentro de esta búsqueda de justicia social y de inclusión, será menester de las escuelas buscar la capacitación de sus docentes y directivos para así promover un cambio que se vea reflejado en una nueva percepción, en un primer lugar en los actores encargados de la educación para posteriormente trasladarlo al resto del componente social. Esto llevará a su vez, a una reestructura en la manera de comprender la cultura y la vida en sociedad para así, derribar las barreras de aprendizaje y participación.

Asimismo, es importante sensibilizar y crear compromisos entre los que componen las comunidades educativas para crear redes sociales que sirvan de sustento para las personas en peligro de marginalidad y exclusión por diferentes motivos.

Uno de los trabajos que representa la inclusión es el cambio de percepciones, prejuicios y estereotipos que se han ido formando en la sociedad y que se representan de diferentes maneras en los centros educativos. La problematización de lo anterior, permitirá trabajar en la erradicación del acoso, insultos y señalamientos en las escuelas.

Si bien, cada vez hay más preocupación y una intención por cambiar de los encargados políticos en referencia a estos temas, los esfuerzos siguen siendo insuficientes para cambiar el paradigma, ya que no hay un seguimiento preciso y oportuno ante las necesidades reales de los estudiantes, incluso, en algunos casos, las reformas no son suficientes para derrocar la fragmentación social y la desigualdad.

Por otro lado, hay que comprender que la inclusión no es un tema exclusivo de los centros educativos, es un tema que se tiene que trabajar dentro y fuera de los mismos, es una oportunidad para erradicar los estigmas generados en la sociedad y sus clasificaciones, por ejemplo, entre los alumnos “normales” y los alumnos “anormales”, los extranjeros y los nacionales, los ricos y los pobres, los hombres y las mujeres.

Por tanto, es menester de los centros educativos, mejorar sus servicios, acompañar de manera adecuada a los alumnos y familias, así como como tener en cuenta que el docente es una de sus herramientas más importantes para integrar a los otros. Así pues, incluir es apostar por la cooperación y la creación de nuevos espacios en un clima de respeto y aceptación antes los demás, incluir, entonces, es aprender a vivir con las diferencias que nos unen y a su vez nos hacen diferentes.

Entonces, la inclusión de las aulas tiene como objetivo atender la diversidad, reducir la exclusión de los diferentes integrantes sociales, hacerlos partícipes del aprendizaje, así como incluirlos en la cultura. Por lo tanto, esto representa una responsabilidad de todos los actores educativos y de los miembros que integran la comunidad educativa, lo cual llevará a pensar en la escuela como una herramienta social que ayude a vincular a todos.

Para finalizar, la inclusión educativa debe tener como fin, educar para todos, sin importar condición, nacionalidad, orientaciones o ideologías, es decir, la escuela se debe convertir en un lugar donde los alumnos puedan formar un vínculo fuerte y sincero con la sociedad, donde se sientan cómodos consigo mismos y se pueda erradicar el miedo que no nos permite convivir ni entender que todos tenemos necesidades y cualidades diferentes.

Mtro. Diego Isidro Díaz Pérez.

diegodiaz.pz@gmail.com

  • Maestría en letras por parte de la Universidad de Granada.
  • Licenciado en comunicación y filosofía por la UNIVA (con mención honorífica).

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