La escuela digital: verdades y retos de la nueva normalidad.

Mtra. Dolores Maribel Cantero Ramírez

Quisiera empezar con una pregunta ¿existe la escuela Digital? Esto surge debido a que el tiempo de pandemia en el que se está viviendo ha reducido la palabra escuela a una serie de instrucciones para poder manejar la tecnología, sin embargo, es una palabra compleja que trae consigo una gran responsabilidad.

Echavarría 1escribe en su investigación que “la escuela deberá entrañar el objeto educativo de la formación la escuela deberá intencionar sus prácticas educativas a la reflexión crítica y a la participación activa de los actores implicados en la comprensión del conocimiento”.

Partiendo de lo anterior, surge la incógnita de como lograr que un alumno acostumbrado interactuar con sus compañeros, ahora lo haga mediante un dispositivo y aún más allá hacerlo que se integre dentro de una nueva dinámica virtual.  Es un gran reto, que aunado a la falta de habilidad tecnológica de los docentes se tendrá que solucionar, a pesar de la búsqueda de los elementos que nos permitan mejorar nuestras áreas de oportunidad habrá que dotar a los estudiantes de los conocimientos que requieren para trabajar de manera virtual, aunque se considera que los estudiantes traen intrínsecamente el conocimiento sobre las tecnologías, en la realidad muestran ciertas debilidades.

En la realidad del día a día se trabaja siempre superando las dificultades presentes, que el internet no permite conectarnos a la clase virtual, no se escucha bien, que no se puede proyectar la presentación, que no podemos integrar al grupo para que se realice un análisis del material, que los alumnos no quieren prender sus cámaras, que no pueden prender su micrófono, que ya se salió algún alumno, que la conectividad ya saco al profesor, todo ello muestra una realidad; la falta de una infraestructura en la conectividad y la marcada diferencia económica entre cada uno de nuestros estudiantes, así como  la falta de una responsabilidad de los estudiantes por un aprendizaje activo. Recordando que la escuela funge como un elemento sociabilizado, es desmotivador para el docente que cuando se inicia la clase virtual y a pesar de haberse realizado una sensibilización a los alumnos de la necesidad de que mantengan activadas sus cámaras, ellos no lo vean como una necesidad dándole el carácter frío que un dispositivo puede ofrecer, así como sin menospreciar aquellos que se mantienen pendientes de lo que su docente les expresa y que sin ningún problema se mantienen conectados.

Esta es mi realidad, siempre con la esperanza de que todo se realice conforme se planeó, que el internet me permita trabajar los materiales elaborados, creo que podría ser el día de cualquiera, aunque también existe la otra, aquella donde los docentes se escudan en la ignorancia tecnológica y no atienden a sus alumnos.

El reto es grande y los maestros comprometidos con el objetivo primordial de la educación, se siguen preparando, siguen en una búsqueda constante de las aplicaciones que le permitan realizar una mejor interacción con los alumnos, quienes esperan con inquietud el regreso a las aulas, preparándose hacia una nueva normalidad incierta y sin elementos que puedan describirse cuales serían las características que se encontraran al volver a las aulas.


Referencias:

1.- Echavarría Grajales, Carlos Valerio

La escuela un escenario de formación y socialización para la construcción de identidad moral

 Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2003

Mtra. Dolores Maribel Cantero Ramírez.

doloresmaribel@yahoo.com.mx

  • Maestría en Educación Básica Universidad Pedagógica Nacional.
  • Licenciada en ciencias naturales por la Escuela Normal Superior De México.

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