La educación encierra un tesoro.

José Fernando López Olea

Eduardo Hernández de la Rosa

Introducción

Tal como se describe en el epígrafe de este texto, retomando el título de la famosa obra de Delor´s: la educación, verdaderamente encierra un tesoro.

Esta aseveración enfocada hacía una revisión crítica sobre la educación superior, invita no más que  a la reflexión enmarcada siempre desde el contexto apremiante y del cual no puede dejarse de lado pensar la educación. La realidad cotidiana dista bastante
de los aparatos teoréticos, que son al final de cuentas una realidad inexistente, abstracta y por lo tanto acotada. La educación, entendida como un proceso social que busca la reproducción ideológica de las formas de conducta establecidas por un campo social determinado y cuyas necesidades se establecen a través de normas dentro de un contrato social representado por la institución y el Estado, no es más
que otra abstracción; no obstante, lo que se materializa son las acciones que se establecen y que permean los cuerpos de los individuos que participan dentro de los procesos de los procesos de reproducción que la “educación institucional” genera. Con estos argumentos, se invita a la
revisión analítica sobre la educación superior, sobre su realidad cotidiana, especialmente sobre lo que la encierra, lo que la mantiene en un contexto muy concreto, como lo es México, América y por supuesto el globo terrestre.

Desarrollo Los reacomodos geopolíticos de los últimos años han puesto en evidencia la fragilidad de las relaciones sociales e
internacionales que se habían establecido bajo –en su momento- horizontes claros sobre la economía y el bienestar internacional. Sin embargo, pese a los ideales de estabilidad que podría traer los acuerdos y la integración económica regional con casos específicos y conocidos como la Unión Europea (UE) en Europa, el Tratado de Libre Comercio (TLC) y Mercado Común del Sur (Mercosur) en América, el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) y Acuerdo de Comercio Preferencial del Asia Meridional (SAPTA) en Asia y la Comunidad Económica y Monetaria del África Central (CEMAC), solo por mencionar algunos, permitieron la certidumbre de la creación de una macroeconomía occidentalizada por
el capital.

 “Son pocas las IESP que logran sobrepasar las barreras del tesoro, para buscar la trascendencia y emprender”

Empero, los recientes procesos que
se han suscitado en América y Europa,
ponen en duda la presencia de la integración y el quehacer del mercado global. Entonces, ¿esto beneficia o afecta en algo a la educación superior? Por supuesto que sí, la educación promueve la asimilación de ideologías, específicamente la educación superior, se ha convertido en un espacio de convergencia con distintas formas de asimilación del conocimiento, es aquí donde la educación superior cobra una relevancia estratégica para el mundo, puesto que, aún con el transitar de paradigmas, como la sociedad de la
información, la sociedad del conocimiento y ahora la economía de conocimiento, dan cuenta del nuevo significado que cobra el papel de la educación como generadora del conocimiento, cuyo valor no es solamente político, sino también económico. Dicha dinámica es impulsada especialmente por el modelo económico-ideológico neoliberal, que ha impulsado la lógica capitalista de “nada es un derecho, todo es un privilegio”; así, con esta sentencia, el epígrafe cobra un nuevo sentido, pues la educación es un tesoro. Uno de los problemas que se tiene
ante la demanda de nuevas disciplinas
y más personas que desean ingresar a
estudiar un grado académico en el nivel de pregrado o posgrado, es la explosión de Instituciones de Educación Superior de orden Privado (IESP), ello, obliga al Estado a generar aparatos que ayuden a regular las prácticas que se generan al interior de las IESP; no obstante, el problema de regulación de parte del Estado, es todo un problema de análisis, para el caso de este texto, la guisa que nos ocupa es la concepción de la Institución de educación superior por parte de los particulares, así comode las funciones básicas que engloba una institución de esta índole, a saber: la Docencia, Investigación y Extensión de la Cultura. Al revisar de manera empírica, en distintas instituciones, la concepción de “institución”, ha sido relegada a una lógica empresarial “no humanista”, lo cual promueve la objetivación de los actores que participan en la IESP y de los actores que buscan recibir una formación académico-científica.

Los tiempos más cortos, los precios más bajos, los programas más flexibles, éstos son algunos de los eslogan que aparecen en las IESP en una competencia que en ocasiones se vuelve desleal, sobre todo a costa de la opción de nuevas filas que puedan cumplir su sueño de obtener un grado, aún a costa de su profesionalización y las competencias que puedan adquirir para movilizarlas en la solución de problemas que podrán tener en su tránsito laboral.

Esto que se puede observar, nos habla de una especie de capitalismo académico, pero sin la plena consciencia de la calidad académica que se requiera para obtener un grado, que no es solo el esgrimir autores, sino el hecho de tener consciencia respecto de la realidad y generar acciones estratégicas que promueven el análisis, reflexión y posición crítica respecto de los campos de estudio con un enfoque de responsabilidad social, que es elemental cuando se quiere generar bienestar social. Es importante, revisar el caso de la investigación, que para efectos pragmáticos ha sido desplazada de la mayoría de las IESP y es pseudo utilizada por la generación de investigaciones de baja calidad en el nivel licenciatura, hecho que es realizado solo por compromiso, pero
no con una visión integral y de formación continua sobre el proceso de investigación científica, esto es principalmente a causa de una falta de planificación institucional en tres vertientes: planificación institucional, de planes y programas educativos, asi como de recursos humanos,infraestructura y finanzas,  por supuesto también planificación de investigación científica.

Por otro lado existe falta de una comunicación efectiva entre las áreas involucradas para el desarrollo de un proyecto en común, que se refleja por el empoderamiento de actores estratégicos cuyas miradas se inclinan hacía una visión enteramente maquiladora y no estratégica dentro de un mundo global.

Son pocas las IESP que logran sobrepasar las barreras del tesoro, para buscar la trascendencia y emprender, sin embargo las que las han logrado, promueven el desarrollo de la docencia, investigación y extensión de la cultura, hacia escenarios como la cooperación internacional bilateral, el impulso, formación y acompañamiento de innovación científica y tecnológica bajo el auspicio de financiamiento y difusión. Las preguntas en este punto residen, en revisar ¿cuál es el futuro de la explosión de IESP?, ¿Acaso podría generarse un espacio de vinculación académica para lograr la construcción de destinos universitarios con calidad académica, de investigación y extensión de la cultura? ¿Será que deban aplicarse aparatos de regulación a través de procesos inquisidores de evaluación?, ¿Pero de hacerlo, quien evalúa a los evaluadores, otros evaluadores?, ¿Las preguntas solo buscan la provocación epistémica a la discusión? Como
se observa, el problema no solo es de orden ontológico, sino epistémico, pues en ella implica ver una forma de actuar de pensar y comprender la educación, no solo como un “tesoro” que puede ser saqueado, sino como un espacio de confluencia en donde hay oportunidades.

Conclusión En un contexto neoliberal y posmoderno, donde la incertidumbre está presente, así como el relativismo, la dinámica de las IESP debe tomar
un punto de referencia, a manera de anclas, bajo un modelo evidentemente abstracto, debe sujetarse tanto de la Docencia, bajo un esquema de reflexión concienzuda sobre el modelo andrológico más adecuado a las prácticas y contexto universitario, realizar un modelo de aplicación de la investigación en el marco de la innovación científica y tecnológica que permita la vinculación empresarial para el desarrollo de acciones que contribuyan a la mejora continua y el manejo del riesgo como competencia del escenario internacional, finalmente, el desarrollo de actividades culturales, permitirá promover el “Are te” griego, de la virtud en cuanto al reconocimiento del otro, aquel que permite la visión compartida de un sujeto integral, en cuanto a que se desarrolla en todas sus facultades y
competencias, un sujeto integrado, que pueda desenvolverse por la facilidad de establecer comunión con otros expertos de distintas áreas, y finalmente, un sujeto que promueva la integrador, en tato será un actor de emprendimiento
para la innovación que realizara con su visión el liderazgo colaborativo para el logro de objetivos.

Mtro. Eduardo Hernández de la Rosa

Director de posgrado de la Universidad de Oriente

Dr. José Fernando López Olea

Rector de la Universidad de Oriente, Campus Puebla

correo:

fernando.lopez@soyuo.mx

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