El pensamiento crítico: una habilidad fundamental para responder a los retos del acceso a la información

Mtra. Arlette Motte Nolasco

Las tecnologías de la información (TIC´s) han facilitado contar con uno o varios dispositivos electrónicos con conexión a Internet, la posibilidad de usar de redes sociales y acceder a la información de manera expedita, descargar aplicaciones para un sinfín de usos (juegos, edición digital, entretenimiento, etc.) así como generar o editar contenido.

En el  Estudio sobre los Hábitos de los Usuarios de Internet en México 2019 realizado la Asociación de Internet.mx se menciona que el número de usuarios de internet en 2018 tuvo un crecimiento de 4.3% (82.7 millones), de éstos, el 32% se agrupa edades de los 12 a los 24 años.

Respecto al uso del internet, el estudio arroja que la mayoría lo hace para acceder a redes sociales (82%), seguido de la búsqueda de información (76%), y en menor medida se encuentran leer o escuchar contenidos (59%), estudiar en línea (42%) o buscar empleo (26%). Respecto a las redes sociales en México, la favorita es Facebook, en segundo lugar se encuentra YouTube, seguido de WhatsApp.

Los sitios para redes sociales, tales como Facebook proveen al usuario, la oportunidad de crear su propio perfil, generar conexiones, y además, la oportunidad de ver y tener acceso a su lista de contactos lo que favorece el desarrollo en las interacciones sociales, en los últimos años han tomado un lugar importante en el espacio virtual.

Sin embargo, la facilidad de acceso a la información no nos ha hecho más sabios o con un mayor conocimiento y comprensión del mundo. ¿Somos sensibles, críticos y reflexivos ante la responsabilidad que ello conlleva? ¿Cómo estamos preparando a las nuevas generaciones dentro del ámbito de la educación universitaria para que tengan un pensamiento crítico y un razonamiento lógico ante el apabullante mundo de la información, nuevas tecnologías y redes sociales en las que se desenvuelven?

Sin pretender responder de manera superficial a dicho planteamiento, a continuación expongo algunas ideas y sugerencias desde mi experiencia como docente contribuirían a desarrollar el pensamiento crítico. De unos años a la fecha, el uso de las TIC’s dentro del aula permite, por ejemplo, que los estudiantes, si así lo desean, verifiquen en tiempo real si lo que exponemos es cierto. Asimismo, las hemos incorporado en dinámicas de consulta y acceso a bancos de información, noticias, un tema o generar redes de colaboración en línea, entre muchas otras, enfocadas a conseguir aprendizajes significativos. Pero, también observamos alumnos distraídos, están en clase “físicamente” pero su atención se centra en su teléfono, suben contenidos sin reflexionar en las consecuencias que ello pueda tener, publican en redes sociales información de su vida personal, etcétera. Requerimos entre muchas cosas, desarrollar el pensamiento crítico que nos lleve a razonar, solucionar problemas y tomar decisiones. Entonces ¿cómo hacer que el aula sea un espacio que contribuya a generarlo?

El pensamiento crítico es una habilidad cognitiva que involucra varios procesos que nos llevan a desarrollar un razonamiento y un juicio crítico a partir de metodologías por ejemplo de aprendizaje activas, cooperativas o por proyectos, favorece que seamos capaces de revisar textos e información de una manera analítica, comprensiva y objetiva, de igual forma tomar todo tipo de decisiones tanto en el presente como en el futuro.

El filósofo Robert Swartz, del Centro para la Enseñanza del Pensamiento (The Center for Teaching Thinking, CTT), cree que hay que cambiar el método de aprendizaje basado en la memoria de la actual escuela, e incorporar el pensamiento crítico y creativo. Es importante que los estudiantes aprendan a pensar de una manera más hábil, a partir de varios procesos intelectuales, con más atención, observar, analizar, inferir, sintetizar y juzgar, hacerlo de una forma crítica, reflexionar antes de tomar decisiones.

Un autor que ha estudiado ampliamente el pensamiento crítico es el doctor en Psicología Carlos Saiz Sánchez, catedrático de la Universidad de Salamanca. Propone que éste se puede desarrollar si incorporamos metodologías como el aprendizaje basado en problemas, basado en competencias o la reflexión. En conjunto con un grupo de académicos, ha creado un sitio web www.pensamiento-critico.com donde se puede acceder a información muy enriquecedora para el quehacer docente y el desarrollo de la habilidad en los estudiantes.

Otra herramienta es INED21 (https://ined21.com/), un sitio que provee de recursos digitales de educación y aprendizaje en español. Me resultó particularmente interesante por la cantidad de posts relacionados con cómo integrar la tecnología y las herramientas tecnológicas en clase.

En el área de la lengua, una propuesta interesante es la que plantea Andrea Niosi  (2019), quien emplea “El uso de Whatsapp en el aula como parte de la escritura y lectura creativa en la escuela técnica”. Se admite así que los estudiantes construyen nuevas textualidades que rompen con los paradigmas clásicos de la escritura y la lectura, plantean un desafío que tiene que ver con mejorar e integrar las mejores estrategias de manera creativa que favorezca la apropiación de estos recursos.

Finalmente, comparto algunas sugerencias para ayudar a los alumnos a sensibilizarse sobre el uso de redes sociales, contenidos o herramientas que podrían definir una fuente confiable de otra. Podríamos incorporar en nuestros planes de clase una serie de recursos como: aprovechar, cuando dejamos un trabajo de búsqueda de información, brindar recomendaciones acerca de la importancia de revisar páginas y sitios web (confiabilidad, noticias falsas, investigar la fuente, filtro burbuja, etc.); reflexionar sobre el uso de las redes sociales en el aula; la enseñanza de un tema que incluya dinámicas, por ejemplo los foros de discusión, para promover la argumentación o  contribuir a tomarnos un tiempo para pensar detenidamente antes de tomar decisiones precipitadas o que las opiniones o comentarios se acepten como hechos en la vida académica o cotidiana y hacernos conscientes de que nuestros sesgos y prejuicios pueden impedir que influyan en nuestros juicios.

Referencias consultadas

Asociación de Internet.mx (2019). Estudio sobre los Hábitos de los Usuarios de Internet en México 2019. Recuperado de https://www.asociaciondeinternet.mx/es/component/remository/Habitos-de-Internet/15-Estudio-sobre-los-Habitos-de-los-Usuarios-de-Internet-en-Mexico-2019-version-publica/lang,es-es/?Itemid=

Baker, A. E., & Jeske, D. (2015). Assertiveness and anxiety effects in traditional and online interactions. International Journal of Cyber Behavior, Psychology and Learning (IJCBPL), 5(3), 30-46. Recuperado de: http://nrl.northumbria.ac.uk/23744/1/Baker%20Jeske%202015.pdf

Franco, A. R., Almeida, L. S., y Saiz, C. (2014). Pensamiento crítico: Reflexión sobre su lugar en la Enseñanza Superior. (Spanish). Educatio Siglo XXI, 32(2), 81. Recuperado de http://search.ebscohost.com/login.aspx?direct=true&db=edb&AN=110781411&lang=es&site=eds-live

Saiz, C. (Coord). (2002). Pensamiento crítico : conceptos básicos y actividades prácticas (2002). Pirámide (Colección psicología).

Swartz, R. J. (2008). Energizing Learning. Educational Leadership, 65(5), 26–31. Recuperado de http://search.ebscohost.com/login.aspx?direct=true&db=a9h&AN=31501209&lang=es&site=eds-live

Swartz, R. J., Costa, A. L., Beyer, B. K., Reagan, R., & Kallick, B. (2010). Thinking-Based Learning: Promoting Quality Student Achievement in the 21st Century. Teachers College Press. Recuperado de http://search.ebscohost.com/login.aspx?direct=true&db=eric&AN=ED525293&lang=es&site=eds-live

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