El impacto demográfico en la educación superior en México durante los siglos XX y XXI.

Mtro. Cuitláhuac García Perea

Como es bien sabido, como resultado del periodo denominado Revolución Mexicana, el 5 de febrero de 1917, hace 103 años, se promulgó la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Este Magno Ordenamiento, es el primero en su tipo, ya que plasmó por primera vez en ese siglo, conceptos sociales de gran trascendencia, como lo son la Libertad, la Igualdad de las personas, su derecho a la Salud, al Trabajo y evidentemente la Educación; entre otras. La Educación Universal y Gratuita, es el mejor instrumento de tránsito social. Con ella se pretende dotar a las personas de capacidades y conocimientos comunes que les brinden igualdad de oportunidades y con ello, a base del trabajo y mérito propio, mejoren sus estadíos originales de pobreza o marginación a condiciones en las que no solo cubran sus necesidades básicas, si no les permita potenciar sus propias capacidades.

Este ideal de condiciones igualitarias en la Educación consignadas en el texto del Artículo 3º. Constitucional, tardó mucho en empezar a dar fruto; pues veníamos de una dictadura que causó grandes desigualdades agravadas de manera trágica por la “lucha revolucionaria”, que casi acaba con la exigua infraestructura educativa y social; para posteriormente envolverse en otra lucha clasista aún menos racional como lo fue la persecución religiosa de la segunda década de 1900. Cuando al fin concluyó la Cristeada, nos involucramos en la Segunda Guerra Mundial, que extrajo los recursos humanos y naturales del país para volverlos instrumentos letales que a la postre le darían la victoria a los Aliados.

Sin embargo, el sueño vasconcelista de que la Universidad Nacional trabajara para el pueblo[1], vendría en la posguerra. En ese proceso de reconstrucción mundial, México se vió ampliamente beneficiado por su riqueza natural y su posición geográfica; por lo que llegó el momento en el que los hijos de los campesinos y obreros, tuvieran mayores oportunidades de ingreso a la educación y de manera muy destacada a la instrucción superior. El Politécnico y la UNAM adquirían las proporciones que hoy conservan y aportaron al desarrollo del país, una pléyade de científicos y humanistas baby boomers.

Pero las instituciones públicas educativas crecieron como consecuencia de la explosión demográfica de la época; si consideramos que el 25 de octubre de 1910, el departamento de Estadística Nacional reportaba una población de 932,908 personas; hoy, 110 años después del censo porfiriano, estimamos ser 126´577,691 habitantes[2].

Ahora con las últimas reformas constitucionales en materia educativa, ya no solo se busca universalizar la educación, si no garantizar la gratuidad de la misma en todos los niveles. Este ideal superior parece fantástico y prometedor; pero desafortunadamente el lugar “sin sitio[3], realmente no existe. Es posible que un “abaratamiento” de la educación produzca un ineficaz sistema del que emanen analfabetos funcionales de los que sabrán pero no entenderán porque lo que sepan no será útil para su desarrollo. Es horrible imaginar un médico que honestamente confiese que no sabe diagnosticar un padecimiento porque ingresó a una escuela de salud social donde no hubo siquiera un examen de admisión o de egreso. Peor aún las consecuencias de un modelo así en el resto de la infraestructura educativa ya se empiezan a sentir, solo es cuestión de analizar el reciente anuncio de una cadena educativa internacional que anunció a finales de enero de 2020, su “desincorporación de activos” en México que impactará directamente a una matrícula de 210 mil estudiantes en el país y 65 mil empleados repartidos en 48 campus. Probablemente a los estudiantes actuales de esas instituciones privadas que cerrarán, esto no los afectará tanto como a los que no tendrán ya esa opción y acabarán o formados en la hiperpoblación de las universidades públicas que por efecto inmediato verán en demérito su calidad o engrosarán las filas de la frustración y la ignorancia.


[1] UNAM (2 de febrero de 2015). «José Vasconcelos y la Universidad Nacional».

[2]  CONAPO. «La situación demográfica de México 2019».

[3] Utopía: Del lat. mod. Utopia, isla imaginaria con un sistema político, social y legal perfecto, descrita por Tomás Moro en 1516, y este del gr. οὐ ou ‘no’, τόπος tópos ‘lugar’ y el lat. -ia ‘-ia’.

Mtro. Cuitláhuac García Perea

cgarcia@tecius.org

  • Maestro en Administración Pública por la UVM.
  • Licenciado en Derecho, egresado de la UNAM, especializado en Municipio y Derecho Político.

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