“El conocimiento no distingue de opiniones.” Platón

Mtro. Cuitláhuac García Perea

En este momento de coyuntura social, política y económica que vive el mundo, y de manera más intensa, nuestro país; es necesario mantener ciertos acideros que nos permitan aguantar los cambios o transformaciones, sin sacrificar elementos escenciales e inmutables que nos distinguen como sociedad y nos dan identidad, a pesar de los efectos desidentificadores de la mundialización y el acceso a la información remota en tiempo real.

En México existe un momento doble de cambio, por un lado, la integración acelerada que pretende la segunda fase del Acuerdo Comercial de América del Norte (T-MEC) y la migración y por el otro lado la intención del establecimiento de un nuevo régimen político; esto aderezado con la vorágine de un mundo cambiante y cada vez más polarizado, en donde los cambios políticos y económicos parecen pendulares, ya que se mueven de un extremo al otro a un ritmo acelerado, como vemos en las recientes elecciones en Brasil y Argentina.

Centrándonos en nuestro país y sus nuevas circunstancias, se vuelve toral mantener el horizonte ubicado, porque como en un vuelo de aeroplano, una vez que éste se pierde, se multiplican las probabilidades de colición a tierra.

¿Pero en qué podemos los simples ciudadanos coadyuvar en la ubicación del país en el plano cartesiano de la cordura colectiva y el destino nacional? Es muy sencillo, en cualquier área de desempeño es indispensable mantener el pensamiento crítico y a su vez la consistencia de los conocimientos adquiridos.

¿Con qué se come lo anterior? Con sentido común.

Ante el establecimiento de un nuevo sistema político, es común que los responsables de los entes públicos y en especial los educativos, se dejen seducir por la tentación de utilizar a la educación, como el vehículo más eficaz para transferir a lo largo del tiempo sus conceptos ideológicos. Poniendo en riesgo la libertad de pensamiento de los educandos; de ahí la necesidad de que desde el hogar y en los medios de comunicación al alcance, se fomente el pensamiento crítico y se intente establecer una instrucción de contenido certero y libre de opiniones.

La frase platónica que titula este artículo se sustenta en la reflexión del Filósofo griego que asevera, que el objetivo del conocimiento ha de ser ofrecernos una visión clara, objetiva y verdadera de la realidad. De manera irrefutable y comprobable ciento por ciento; en tanto que la opinión y la crítica que la acompaña son sobre las cosas cambiantes del mundo.

En resumen, ante la evidencia irrefutable de la realidad, es necesaria su comprobación a la luz de un razonamiento crítico y objetivo, del cual se decante un conocimiento concreto; las opiniones e ideologías son volátiles, cambiantes e incluso de moda, aportan opinión y postura, pero no son sustantivas y perennes.

Han pasado los tiempos del analfabetismo en masa. En la época post-revolucionaria, el sistema político se valió de los medios existentes de la época para transmitir los ideales del movimiento social y difundir la imagen de sus próceres; por ello el surgimiento del muralismo mexicano; eran el “gran twit” de personajes como Rivera o Siquieros. Hoy son los libros de texto y los mensajes en medios electrónicos; pero debe prevalecer la objetividad y la reflexión y sobretodo, respetar el aspecto fundamental de la Educación Pública establecido en la fracción I, del párrafo duodécimo del Artículo Tercero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos: El criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios.

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