Deserción universitaria: los datos en México

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En México la deserción universitaria sigue suponiendo un reto a día de hoy. Según un estudio realizado en 2017 por la OCDE (Organización para la cooperación y desarrollo económicos) el país es uno de los que menos accesos a educación superior dieron. Tan sólo 10 adultos mayores de 25 años nacidos en México han podido finalizar un grado universitario. 

La tasa de jóvenes que no se encuentran ni trabajando ni estudiando es un cuarto de la población dentro del rango que comprende los 18 a 24 años de edad. Este dato tiene una explicación, y se debe principalmente al bajo aprovechamiento académico, coincidiendo este factor en los países con mayor número de “ninis” y los niveles de aprovechamiento en los programas de Evaluación Internacional. 

Motivos de la deserción universitaria en México

Tras diferentes estudios realizados en México  se han determinado las posibles causas por las cuales los estudiantes universitarios deciden abandonar sus estudios:

  • La carencia de habilidad del aprendizaje: el estrés y la ansiedad, dificultades para aprobar o el miedo al fracaso son problemas bastante comunes a los que se enfrentan los estudiantes cuando se matriculan en alguna carrera universitaria. 
  • La falta de asesoría y de apoyo a la hora de tomar decisiones académicas: la mayoría de encuestados se sienten más seguros si un orientador les ayuda. Otros buscan apoyo en otros ámbitos como el familiar o círculo de amistades.
  • El número de desempleados titulados que existe: hasta un 6,6% de los licenciados universitarios se encuentran en paro. Probablemente sea este uno de los mayores detonantes de la deserción universitaria en México. Muchos estudiantes dejan sus estudios ante la dificultad que les supondría seguir pagando una carrera para luego no poder encontrar empleo.

Una de las principales causas del deterioro de la educación superior en México es la baja inversión pública del Estado mexicano que invierte por cada inscrito en educación superior 7 mil 889 dólares al año y según la Organización para la Cooperación de Desarrollo Económico (OCDE) es una suma muy baja.
En comparación con países como Canadá o Suiza, considerados como naciones de alto desarrollo, ahí invierten 22 mil dólares anuales por alumno universitario y países latinoamericanos como Brasil o Chile destinan también más recursos económicos para apoyo de los estudiantes universitarios.
En ese contexto nuestro país registra uno de los porcentajes más bajos de jóvenes que ingresan a una Universidad, en donde alcanza solamente el 24% de los jóvenes mayores de edad, pues países como Australia, Islandia, Corea del Sur y otros, más del 60% de sus jóvenes se encuentra inscrito en alguna institución de educación superior.
A la poca cobertura que se registra en México, existe un alto porcentaje de deserción, pues según datos del INEGI solo ocho de cada 100 alumnos que inician estudios universitarios los concluyen.
El Instituto señala que las dos principales causas de deserción a nivel universitario son el disgusto o el poco interés en el estudio generado por factores diversos y por cuestiones de tipo económico en un 35.2%.
En cuanto a la primera causa de deserción, la falta de interés se debe en gran medida al desempleo y la baja remuneración ligada a los estudios universitarios, ya que en nuestro país la tasa de contratación de profesionistas con título es de un 79% y en otros países miembros de la OCDE es del 83%.
El porcentaje de empleo de las personas sin estudios universitarios es del 62% y se convierte en un dato clave, ya que existe poca diferencia entre estar desempleado o empleado para las personas con título universitario y quienes no lo tienen.
Por otro lado, los altos precios de las colegiaturas en las universidades privadas es también uno de los elementos que ayudan a explicar la deserción universitaria por cuestiones socioeconómicas y de acuerdo al INEGI la colegiatura de una Universidad privada oscila entre los 14 mil 500 hasta los 111 mil pesos por semestre.

Razones económicas
Estos altos costos en una sociedad donde el salario mínimo apenas llega a los 80 pesos, hacen de la deserción escolar por razones económicas una situación bastante común en la educación superior, a lo que hay que sumar los bajos salarios que se pagan a empleados con título universitario.
En el 2015 las universidades que registraron un mayor número de matrícula de estudiantes de licenciatura en México fueron la UNAM con 204 mil 940 estudiantes; la Universidad Autónoma de Sinaloa con 135 mil 107 y la de Guadalajara con 118 mil 615 alumnos. UABC con menos ingresos propios
Entre las universidades públicas con menos población registrada en ese año a nivel nacional se encuentran la Universidad Autónoma de Quintana Roo con 8 mil 463 estudiantes; la Universidad Autónoma de Tlaxcala con 13 mil 124 y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.
En cuanto a la información sobre ingresos propios recolectados ese mismo año y que se tiene registro en los portales y solicitudes de transparencia realizadas a dichas instituciones, la UDG es la que más cantidad de ingresos propios registra con 1 mil 845 millones 738 mil 222 pesos y con menos ingresos propios para el 2015 se ubica la Universidad Autónoma de Baja California.

Soluciones para evitar la deserción universitaria

Con el fin de evitar que siga habiendo unas tasas tan elevadas de deserción universitaria, existen diferentes soluciones muy básicas a las que se puede recurrir:

  • Facilitar ayudas económicas o reducir costos: la matrícula, el transporte y otros gastos a los que tienen que hacer frente son muy numerosos, y muchas veces no consiguen el dinero suficiente para cubrirlos todos. Es por lo que gobiernos y otras instituciones intentar crear ayudas y becas para que el factor económico deje de ser un problema mayoritario en la deserción universitaria. 
  • Programas de estudio flexibles: que los estudiantes puedan adaptar su plan de estudios, incluso mediante cursos y grados a distancia, además del uso de herramientas informáticas hacen  que el estudio y la manera de aprender sea más práctica, por lo que muchas universidades consideran facilitar estas posibilidades a sus alumnos. 
  • Orientación vocacional: conocer las aspiraciones del estudiante y a lo que se quiere dedicar en un futuro sirve para ayudarle a escoger mejor sus estudios, y que no abandone la carrera por falta de interés. 

fuente universia México, otrasvoceseneducacion.org

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