Alumnos de un rincón de México y la escuela digital

Dr. Jorge Gutierrez Alfonzo

Cuando se te pide que vayas a cumplir con las obligaciones que tiempo atrás eran vistas como normales, la piel se pone de gallina. El saber que tienes que salir a ver de nueva cuenta a tus compañeros, después de seis meses de no estar con ellos en los pasillos de la escuela, verlos físicamente; ver las aulas vacías con las sillas en silencio, ese silencio que grita con desesperación que ya no soporta más la ausencia de quienes le dan vida todos y cada uno de los días, de los meses, de los años.

Los jardines también gritan en silencio, descuidados, faltos de ese amor que emana de los jóvenes cuando platican y se ríen cerca de ellos. Se pone la piel de gallina porque ahora te piden que vayas a conocer a los nuevos alumnos de primer semestre que, quizás, vuelvan a darle vida a la escuela.

La fecha se anunció, ya estaba escrito que así sería: día 21 del noveno mes del 2020. Esa tarde, la escuela vio de nuevo a sus maestros. Esa tarde, se proporcionaron listas con correos electrónicos y números telefónicos para tener una primera comunicación con los alumnos, quienes serán los nuevos alumnos. Esa tarde, la idea de una diferente escuela quedó marcada en la mente de cada uno de los que estuvimos, físicamente, en la escuela física que se pretende digital; maestros digitales y alumnos que de la misma forma sean digitales. ¿Puede México tener una escuela digital?, ¿con maestros y alumnos digitales? Analicemos el inicio del ciclo escolar. Se anunció el “Aprende en casa II”.

Aquí, el gobierno enfrentó a dos contrarios: televisión y maestros. Los maestros siempre tienen como distractor a la televisión, y la televisión aprovecha las ocasiones para dejar mal a los maestros. Los maestros dijeron que no aceptarían someterse a los dictados emitidos por la televisión, que era pura política con beneficios económicos para los concesionarios del medio.

Jóvenes de nuevo ingreso de nivel bachillerato, inscritos en dos escuelas de éste rincón de México, interrogados sobre el caso, no están viendo el “Aprende en casa II”. De una población con 392 alumnos, se escogieron 228 alumnos para preguntarles si seguían la transmisión televisiva.

Respondieron esta pregunta 136 alumnos que proporcionaron los datos con los que ilustraremos este análisis de los retos y verdades de la escuela digital. El 87% no está viendo el “Aprende en casa II”. La decisión de no ver la televisión fue tomada por ellos (62%), casi un cuarto por ciento platicó la decisión con sus padres. Los motivos para no estar viendo la programación educativa fuero expuestos de esta manera: 31% no conoce los horarios de transmisión, el 35% no encontró en su televisor los canales que ofrecen la barra educativa. El 15% de los alumnos cuenta con un televisor y lo comparten con sus hermanos o hermanas. El 9% lo empezó a ver, pero no entendía los contenidos expuestos en los programas. El resto de los que respondieron la encuesta tiene que trabajar para aportar a los gastos familiares.

Así las cosas, con la educación por televisión, una televisión que por esta región de México es difícil de sintonizar, razón por la cual algunas familias se ven en la necesidad de contratarla por cable o por sistema satelital.

En el otro ámbito, el del Internet, se obtuvieron los siguientes datos: el 80% tiene la posibilidad de utilizar una plataforma educativa; de ese porcentaje, la mitad usa el Internet que tiene en casa. El 13% utiliza un ciber cerca de su casa para tener acceso al Wifi. El 18% obtiene Internet mediante el plan de datos ofrecido por compañías de teléfonos celulares, el resto de alumnos toma la señal ya sea del vecino o de parques u oficinas cerca de su hogar. Del 20% que no tiene posibilidad de utilizar una plataforma, el 43% es porque no tiene experiencia en el uso de plataformas educativas y no las entiende. El 36% no tiene conectividad. Mientras que el 21% no cuenta con un dispositivo útil para entrar en una plataforma educativa.

De acuerdo con los datos expuestos, la forma digital con base en el Internet se ve un poco más favorable para la educación digital que se pretende impulsar. Esta es la verdad aquí, en este recóndito lugar chiapaneco, en donde lo mismo puede sentirse la pandemia, un huracán o, en el peor de los casos, un sismo, en donde siempre estará latente la posibilidad de que exista la escuela digital.

Para que ésta sea posible, hay que reconocer que, en este cambio de paradigma, las estrategias deben dirigirse hacia este punto crucial: el alumno debe aprender a trabajar solo. Y esa independencia debe hacerle ver que requiere herramientas para tener acceso a la escuela digital. De la beca que recibí por parte del gobierno federal debe contemplar un rubro para la inversión en datos y dispositivo electrónico.

Las empresas que se están dedicando a ofrecer plataformas con objetivos educativos deben voltear a ver al alumno, con el fin de capacitarlo para que aprenda a utilizarlas No sólo hay que habilitar al maestro para que enseñe, también el alumno debe aprender a subir tareas, a presentar test, a guardar evidencias, a navegar en la plataforma, a comunicarse con su maestro de manera sincrónica y asincrónica.

La verdad del maestro en este momento es que enseña su materia y enseña a solucionar problemas de navegación en la plataforma. El reto del docente es aprender a usar las plataformas tanto como maestro y como alumno, mientras llega el momento de que las compañías dirijan su atención hacia el alumno.

¿Qué visualiza el gobierno de su proyecto televisivo? Lo que ha hecho es colocar anuncios en la televisión con la idea de que el “Aprende en casa II” está funcionando, y de que los alumnos deben contactar a sus maestros para que les aclaren las dudas que tengan.

Esta escuela televisiva en nuestro contexto, no está funcionando, y es posible darse cuenta de su ineficacia, de acuerdo con los datos presentados líneas arriba. El reto es que el gobierno se siente a dialogar con los que saben —maestros, investigadores, padres de familia y alumnos— sobre la escuela digital, una escuela digital que deseamos y merecemos los mexicanos.

La piel se pone de gallina de sólo pensar que la escuela con sus aulas pudiera quedar en la historia.

Dr. Jorge Gutiérrez Alfonzo

gualjo@gmail.com

  • Doctorado por Instituto de Estudios Superiores
  • Maestría en Administración por Instituto de Estudios Universitarios.

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